Marcas donde el problema era el mismo: el negocio ya valía más de lo que se veía.
Una marca de café con buen producto, pero que se veía igual que cualquier otro en el estante. Se rediseñó su identidad completa para que su nivel se note antes de probar el café.
Una empresa tecnológica con solidez real, y una imagen que no la respaldaba. Se construyó un sistema visual que comunica ese mismo nivel técnico, sin depender del texto para explicarlo.
Un negocio que creció más rápido que su propia marca. Se ordenó su identidad visual para que hable con la misma seriedad con la que ya opera.